Protagonistas de un
bicampeonato
Eduardo Kniazev convirtió
el penal que le dio nuevamente el título a Deportivo Artigas y el festejo se
desató en la cancha y en la tribuna «Irazoqui» del Estadio «Dickinson».
«tenía el
palpito que éramos campeones»
Apenas pudimos rescatar a Diego Burgos desde debajo de una montaña humana que
formaron todos los jugadores del campeón 2004 y nos dijo: «Estamos muy
felices, porque celebrar estos momentos de consagración es lo máximo a que
aspira un jugador. Te dije antes que empezaran los penales que tenía el pálpito
de que éramos campeones otra vez y fue así nomás».
A la hora de dedicar el título Burgos mencionó: «Para mi madre, para mi
familia y para mi novia. Para Artigas Rodríguez, para Silvia, para toda esta
gente (señaló hacia la «Irazoqui») y también para todos los que me estoy
olvidando ahora».
«si el esta feliz
yo mas todavia»
Martín Bordenave corría feliz abrazado con su primo Rodrigo Bordenave (único
superviviente del luctuoso accidente del año pasado) y lo detuvimos para
conocer su pensamiento: «Nunca me había pasado esto y la verdad que es muy
lindo. Se lo quiero dedicar a toda mi familia, a mi esposa, a mi hija, a Juan
Ignacio a mi suegra y a todos los que siempre me apoyan».
Sobre la celebración con Rodrigo expresó: «Es muy especial vivir esto junto a
él. Es como un hermano para mí, me crié con Rodrigo y ahora que lo veo feliz,
más contento me quedo yo».
dos años en 1ª y dos titulos
Juan Vargas se había quitado la camiseta y vestía una remera blanca que tenía
una inscripción en letras rojas: «Dios, te doy gracias por esta alegría».
Convocado por CAMBIO expresó: «Esto que llevo puesto es porque hace dos años
que juego en Primera y en las dos temporadas logré el campeonato. Creo que esto
es muy especial y no sé si algún jugador habrá podido lograr algo así, por
eso lo agradezco de esta manera».
Después se lo dedicó «a mi novia y a mi hijo que están en casa y los adoro a
los dos».
«para mi madre de corazon»
Con la camiseta número 5 era abrazado y felicitado por muchos parciales que habían
ingresado a la cancha, Eduardo Kniazev celebraba el bicampeonato y nos dispensó
un minuto para decir: «Este año fue muy especial, porque había gente que decía
que habíamos ganado mal el año pasado.
En 2004 se empezó mal, se peleó desde muy abajo pero con la humildad de todos
los compañeros y las ganas que pusimos todos pudimos llegar a esto. Quizás
Ceibal haya sido el equipo más parejo pero los campeonatos se ganan en los
partidos definitorios y creo que nosotros debimos haber ganado en los 90 minutos».
Ya con voz quebrada por la emoción agregó: «Como dije antes esto es muy
especial para mí porque mi madre está pasando por momentos muy difíciles y
por eso quiero dedicárselo a ella con todo mi corazón».
Roberto Cerpa